Transformaci贸n digital y digitalizaci贸n

Dos conceptos muy hablados por estos tiempos, dos conceptos que van de la mano pero que no significan lo mismo. Ya quedo más que claro que la pandemia que irrumpió en todo el mundo de forma repentina allá por principios del año 2020 puso en apuros y acelero las iniciativas de digitalización de la mayoría de las organizaciones; organizaciones que en algunos casos ni siquiera conocían la existencia del trabajo remoto, otras que de repente se vieron obligadas a ofrecer y vender sus productos en línea (cuando el comercio electrónico tiene ya bastantes años de antigüedad), en fin, son numerosas las situaciones por las que tuvieron que pasar la mayoría de empresas y organizaciones ante las restricciones globales que vinieron de la mano del covid-19; pero, ante esta "nueva realidad" de iniciativas digitales obligadas, ¿realmente se forjaron procesos de cambios profundos que permitan a las empresas construir de forma genuina ventajas competitivas a largo plazo? ¿o solo incorporamos tecnología porque "hay que hacerlo"?, de ello hablaremos en este artículo, y dejaremos en claro porque digitalizar procesos NO es transformación digital.

cerebro iluminado sobre un fondo azul
Transformaci贸n digital

Eduardo Corgniali

23-11-2021

Digitalizar no es transformación digital

Está muy bien y de hecho es muy necesario siempre tratar de estar al corriente con las últimas tecnologías disponibles que contribuyan a cumplir de la mejor manera con la razón de ser de tu negocio, sin embargo, no debemos confundir esto con la transformación real necesaria a nivel organización para poder lograr el éxito en esta era digital.

Si tan solo nos detenemos un par de segundos a pensar en empresas u organizaciones con las que tenemos contacto en nuestra vida cotidiana (sean públicas o privadas), de seguro vamos a encontrar más de un ejemplo en donde han digitalizado o implementado procesos digitales y aún siguen manteniendo procesos organizacionales obsoletos, con la diferencia que ahora tienen un sitio web, hacen campañas de publicidad online, o usan redes sociales, por ejemplo, 馃槖. Con esto quiero decir que de nada sirve implementar tecnologías, diseñar sitios web bonitos, poner chatbots para atención al cliente, etc. si todo esto no va acompañado de cambios profundos que realmente signifiquen hacer las cosas más digitales con el objetivo puesto en agregar valor y que todo ello se encuentre alineado estratégicamente con la razón de ser de nuestro negocio.

Informes de consultoras especializadas como McKinsey indican que menos del 30% de las organizaciones logran tener éxito en reinventarse digitalmente. Esto ocurre porque en gran medida solo se aplican cambios superficiales, y sin tener en cuenta que en un verdadero proceso de transformación digital hay que analizar puntos muy estratégicos de una organización, analizar y replantearse la cultura organizacional, poner el foco fundamentalmente en el cliente (tanto interno como externo), revisar los estilos de liderazgo dentro de la empresa, incorporar herramientas digitales en todos los niveles, y una lista larga de etc.

Transformación digital y modelo de negocio

El mundo postpandemia necesitará organizaciones que se replanteen tanto la forma en como hacen las cosas y que cosas hacen para generar valor en un mundo digital. Se podrán tener miles de iniciativas digitales pero ninguna organización va a destacar haciendo lo mismo que los demás. Es necesario replantearse de qué manera generamos valor y cuál es nuestro lugar en esta nueva realidad. Hay que volver a tirar sobre la mesa preguntas estratégicas como: ¿Cuál es la razón de ser de nuestro negocio?, ¿Podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera que hace 10 años?, Haciendo lo que hacemos, ¿Aportamos un diferencial a nuestros clientes? Debemos ser capaces de responder estos interrogantes como mínimo si queremos que nuestras organizaciones sigan siendo parte de un mundo cada vez más competitivo y donde los consumidores exigen cada día un poco más a las empresas.

Tres pilares fundamentales para la transformación digital

Las empresas que quieran seguir existiendo a largo plazo deben necesariamente tener en cuenta los siguientes puntos:

Replantearnos nuestro lugar en el mundo actual

Como ya lo mencionamos en este post, en lugar de dirigir todos los esfuerzos solamente en digitalizar lo que ya hacemos, debemos esforzarnos e invertir el tiempo y recursos necesarios en digitalizar para mejorar y perfeccionar la forma en que contribuimos a cumplir con nuestra razón de ser como organizaciones. Las empresas que logren aprovechar sus inversiones en tecnología y procesos digitales para mejorar en sus diferenciales y cumplir con sus propósitos, son las que perduraran en el tiempo y las que mejor preparadas estarán para afrontar las exigencias futuras. Esto implica muchas veces dejar de lado modelos de negocios que ya no funcionan en el mundo actual y buscar nuevos rumbos que se adapten a los nuevos comportamientos de las personas. Si el mundo es otro debemos encontrar nuevamente nuestro propósito en él.

Integrar ecosistemas de valor

Los ecosistemas de valor son muchas organizaciones interrelacionadas que facilitan a sus usuarios la cobertura de una gran variedad de necesidades de forma integral, esto significa que a todas las empresas del ecosistema les preocupan las demás empresas, ya que, en parte, el éxito del ecosistema depende del éxito de cada una de las organizaciones que lo integran.

El mundo de los negocios actuales paso a ser un mundo de coopetencia, en donde las organizaciones dejaron de tratar de hacer todo por si solas y optan por estos modelos de creación de valor a partir de un ecosistema de organizaciones. Esto les permite brindar de una forma más eficiente las propuestas de valor que sus clientes requieren. Para ello se necesitan lideres audaces y capaces de abrirse a la integración y colaboración con otras organizaciones afines.

Re imaginar nuestra organización

Los nuevos modelos de creación de valor en un mundo digital requieren romper con estructuras obsoletas, generar de forma constante nuevas ideas, fomentar capacidades agiles y colaborativas, cambiar nuestra cultura organizacional, y muchos otros aspectos organizacionales profundos que ya fuimos mencionando a lo largo de este artículo, todo ello con el foco puesto fundamentalmente en nuestra razón de ser como organización. Re imaginar nuestra organización en función de esto nos permitirá estar mucho más cerca de lograr el éxito en el mundo actual. Si, por el contrario, solo nos centramos en hacer las cosas "más digitales", es muy probable que, en el mejor de los casos, en el mediano/largo plazo a duras penas sigamos siendo solo un jugador más de tantos.

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